Internet experimentará en 2014 un cambio profundo, con grandes novedades que modificarán la forma en la que los usuarios se aproximan a sus marcas preferidas y a sus tiendas de referencia. A lo largo de 2014 se están poniendo en funcionamiento nuevas extensiones de dominio, que permiten registrar URLs acabadas en terminaciones como “.bike” o“.photography”.

Desde que las nuevas extensiones comenzaran a ofrecerse, el parque en España ha pasado de un par de decenas de URLs con estas terminaciones en febrero a más de 10.000 registradas en mayo[1]. Los interesados reconocen, pues, los esfuerzos de la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) por adaptar los dominios de internet a las necesidades del mercado.

La ampliación de las extensiones supone una gran oportunidad para adaptar los contenidos a diferentes áreas geográficas o para delimitar la temática de una web. No obstante, también implica una ocasión para que otros socaven la reputación de una marca en internet.

Con la llegada de los nuevos dominios se pueden extender los “ciberocupas”, que se dedican a apropiarse de URLs con el nombre de una marca para después revenderlos. De esta forma, existe la posibilidad de que uno de estos usuarios adquiera una dirección web con el nombre de una empresa, a la que puede añadir una nueva terminación, y la llene con contenido negativo para la imagen de la marca.

Existen soluciones para evitar estos problemas. La ICANN dispone de una base de datos para que las empresas que tengan una marca registrada puedan darse de alta y así presentar solicitudes para hacerse con dominios con antelación, de forma privilegiada, antes de que las extensiones aprobadas estén abiertas al público en general. Este sistema, denominado Trademark Clearinghouse, también envía notificaciones a las compañías cuando un usuario registra dominios con sus marcas.

Por otro lado, la consultora estadounidense Donuts dispone de más de 250 extensiones genéricas y permite a las empresas bloquear los dominios que se registren con los nombres de sus marcas.

Nominalia dispone de un equipo de Online Brand Protection, que se encarga de gestionar los aspectos burocráticos de la protección de la marca en internet y de evaluar las oportunidades de negocio que puedan ofrecer los nuevos dominios.

Evitar complicaciones que puedan afectar negativamente a la reputación online de las marcas es clave de cara a un futuro en el que irán apareciendo nuevas terminaciones.